Foto: EneasMx — CC BY-SA 4.0 vía Wikimedia Commons
México monumental
Av. Paseo de la Reforma s/n, Col. Juárez. 06500, Reforma-Zona Rosa
No es un ángel. La figura de la cima no es un ángel sino una Victoria —una Niké— de 6.7 metros de altura y siete toneladas de peso, diseñada y fundida por el artista franco-italiano Enrique Alciati. La columna que la sostiene mide 36 metros. La primera piedra se colocó en 1902 y el monumento se inauguró para el centenario de la Independencia, en 1910, con proyecto del arquitecto Antonio Rivas Mercado.
La Victoria se cayó. El 28 de julio de 1957 un sismo derribó la figura, que se rompió al chocar con el suelo. La restauración tomó más de un año. La cabeza original no volvió al monumento: se conserva en el Archivo Histórico de la Ciudad de México, en el Palacio de los Condes de Heras y Soto, y se puede ver ahí.
Los escalones delatan el hundimiento. La base tenía nueve escalones cuando se construyó. Después se le agregaron catorce más, no por diseño sino porque el suelo de la ciudad se hunde: el monumento se quedó arriba mientras la avenida bajaba. Por dentro hay una escalera de 200 peldaños que sube a un mirador, hoy cerrado al público, aunque en algunos fines de semana se permite el ascenso en horario limitado.
Es también un mausoleo. En la cripta de la base descansan los restos de catorce personajes de la Independencia, entre ellos Miguel Hidalgo, José María Morelos, Vicente Guerrero, Guadalupe Victoria y Nicolás Bravo.
Detalles que nadie mira. Junto a la reja hay una estatua de Guillén de Lampart, irlandés ejecutado por la corona española por sedición en 1659. La cadena de tres eslabones simboliza el fin de los tres siglos de dominio español, y el león guiado por un niño representa al pueblo mexicano: fuerte en la guerra, dócil en la paz. Hoy el monumento es, además, el punto de reunión después de los partidos de futbol y el arranque habitual de marchas y desfiles.