Imagen ilustrativa: escena de pulquería de José Agustín Arrieta (1851) · Photo: Luisalvaz — CC BY-SA 4.0 vía Wikimedia Commons
Ciencia e historia
Qué cuenta el museo. El pulque es una bebida fermentada de aguamiel de maguey con historia prehispánica: estaba ritualizada, su consumo estaba regulado y se asociaba a Mayahuel. El museo reúne el oficio completo —el tlachiquero que raspa el maguey, el acocote con que se extrae el aguamiel, el tinacal donde fermenta— y la cultura que creció alrededor: las pulquerías, con sus nombres absurdos, sus murales y sus reglas no escritas.
Por qué importa el tema. El pulque pasó de bebida central a bebida estigmatizada con la llegada de la cerveza industrial a principios del siglo XX, y en las últimas dos décadas volvió a abrir pulquerías en la Roma, el Centro y Coyoacán. El museo explica ese arco, que es también una historia de clase y de ciudad.
Qué esperar. Es un museo pequeño y temático, de los que se ven en una hora, con acervo de objetos, fotografía y rótulos de pulquerías. Lo mejor es combinarlo con una visita a una pulquería tradicional: los curados —de avena, guayaba, piñón— son la puerta de entrada para quien prueba por primera vez.
Antes de ir. Los horarios de museos pequeños son restringidos y cambian: confirma el día y la hora antes de desplazarte, y pregunta si hay recorrido guiado, porque el tema gana mucho explicado.