Los últimos de una larga tradición de escribanos aguardan a escribir esa carta por encargo. Mediodía en los Portales de Santo Domingo. Sentado frente a su máquina de escribir, un hombre de bigote canoso atiende a la mujer mientras escribe casi al dictado. A veces para y pregunta. Vuelve a leer. Es uno de los pocos escribanos que igual redactaban una carta a la familia lejana o una carta a la amada, que una solicitud a alguna instancia oficial.
Hay un ir y venir de personas entre las mesas de los escribanos y las antiguas casetas de madera, cada una con su nombre: El Bolo Elegante, Hilda, La Económica, Carmelo; todas ofreciendo un sinfín de tarjetas para toda ocasión: invitaciones para bodas, para 15 años, para bautizos y comuniones. La ciudad tiene una cita en Santo Domingo en cada ocasión especial de la vida.
El bullicio de los portales contrasta la quietud de la gran plaza, presidida por el y flanqueada por el antiguo Palacio de la Inquisición y el Antiguo Edificio de Aduanas.
por la mañana o por la tarde
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Santo Domingo 12-4, Centro Histórico de la Ciudad de México. 06010