Al aire libre, Parques, Bosques
Una ciudad con más verde del que parece. A 2 240 metros de altitud y rodeada de sierras, la Ciudad de México tiene desde parques urbanos de bolsillo hasta bosques de montaña a media hora del centro. La diferencia práctica es la altitud y la sombra: en los parques del valle el sol pega fuerte a mediodía; en los bosques del sur hace frío aunque haya sol.
El grande. El Bosque de Chapultepec es el eje: museos, lago, el Castillo y rincones poco visitados como el Audiorama, pensado para sentarse a escuchar música. Cierra los lunes, dato que sorprende a muchos visitantes.
Bosque de verdad, cerca. El Parque Nacional Los Dinamos, en Magdalena Contreras, tiene 26 km de senderos a lo largo del último río vivo de la ciudad, con escalada y pesca de trucha; el Bosque de Tlalpan es el circuito favorito de los corredores del sur; y el Cerro del Judío suma vista del valle.
Parques de barrio con carácter. El Parque México y su foro art déco, en la Condesa; el Parque Lincoln con sus espejos de agua y regatas de barcos a escala, en Polanco; el Parque Masayoshi Ohira, jardín japonés con torii sobre el agua; la Alameda de Santa María con el Kiosco Morisco; y el Parque de la Bombilla en San Ángel.
Norte, oriente y sur. El Parque Tezozómoc reproduce la forma del antiguo lago de Texcoco; el Parque Bicentenario se construyó saneando una refinería y tiene un orquidario de 7 000 plantas; el Bosque de San Juan de Aragón es el segundo más grande de la ciudad; el Parque Cuitláhuac, 145 hectáreas sobre un antiguo basurero, y el Cerro de la Estrella, en Iztapalapa. Al sur, los canales de Xochimilco y la Alameda del Sur.
Consejos. Lleva agua, gorra y bloqueador: la radiación solar a esta altitud es más intensa de lo que sugiere la temperatura. En temporada de lluvias —de junio a septiembre— llueve por la tarde casi a diario, así que las salidas al aire libre funcionan mejor por la mañana.