México monumental, Monumentos, Casas históricas
Tres ciudades en una. Lo que vuelve monumental a la Ciudad de México no es un edificio sino la acumulación: el recinto ceremonial mexica, la ciudad virreinal construida sobre sus piedras, los palacios del siglo XIX y los edificios del XX, muchas veces en la misma manzana. El Centro Histórico es Patrimonio de la Humanidad desde 1987 precisamente por esa estratificación.
El eje del Zócalo. La Plaza de la Constitución concentra en una esquina el Palacio Nacional, con el mural de Rivera y la campana de Dolores; la Catedral Metropolitana, levantada durante tres siglos; el Templo Mayor con su zona arqueológica y museo; y el Antiguo Palacio del Ayuntamiento, sede del gobierno de la ciudad.
De Madero a la Alameda. La calle peatonal Madero encadena la Casa de los Azulejos, con su fachada de talavera y el mural de Orozco; la iglesia de San Francisco, de fachada churrigueresca; la Torre Latinoamericana, primer rascacielos construido en zona sísmica, y el Palacio de Bellas Artes, frente a la Alameda Central. Cerca queda el Banco de México, en el antiguo Centro Mercantil.
Reforma y Chapultepec. Sobre el Paseo de la Reforma están el Ángel de la Independencia —cuya Victoria pesa siete toneladas— y la Torre Reforma, que conservó una casa de los años veinte en su basamento. En el Bosque de Chapultepec está el Castillo, único palacio real de América que fue residencia de monarcas.
Fuera del Centro. La Basílica de Guadalupe al norte; el campus central de la UNAM al sur, también Patrimonio de la Humanidad por su arquitectura y sus murales; el Kiosco Morisco en Santa María la Ribera, que viajó a dos exposiciones universales; el convento de Santiago Tlatelolco en la Plaza de las Tres Culturas; y el Palacio de Lecumberri, la antigua cárcel convertida en Archivo General de la Nación.
Cómo organizarlo. Agrupa por zona y camina: el eje Zócalo-Madero-Alameda se hace en una mañana, Reforma-Chapultepec en otra. La mayoría de los museos cierra los lunes, y varios templos restringen el acceso en horas de misa, así que conviene ir temprano.